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ARTIST STATEMENT PARA EL NY DRAWING CENTER
por Sabine Finkenauer

texto para la exposición Non - Declarative Drawing, en el Drawing Center, New York, Septiembre 2007

Hasta donde alcanza mi memoria puedo recordar que siempre he dibujado. De niña dibujaba casi todos los días y todavía hoy lo hago.

No dibujo necesariamente pensando en un resultado o para producir una obra. El dibujo es para mi también un método para entrar en concentración en el taller, aclarar mis ideas y encontrar la forma de expresarlas. Suelo tener siempre un cuaderno a mano donde hago toda clase de apuntes y que me sirve también de archivo de ideas. Estos pequeños croquis son igualmente importantes para la preparación de mis cuadros al óleo, a menudo de gran formato, que forman otro aspecto importante de mi trabajo. En los últimos años el dibujo ha cobrado cada vez más importancia en el conjunto de mi obra.

Cuando trabajo sobre papel utilizo lápices y ceras, pero también gouache y pintura acrílica que aplico con pinceles. Me gustan los materiales sencillos y neutros, que no aportan ningun aspecto añadido a la obra.

Si me encuentro en una buena racha de dibujo, no suelo pintar cuadros al mismo tiempo. Entonces, las paredes del estudio se cubren de papeles. Intento no juzgarlos en seguida, aunque sé que una buena parte de estos dibujos acabarán en la papelera. No suelo borrar o rectificar, prefiero cojer una hoja nueva y intentarlo otra vez. Puedo repetir un mismo dibujo bastantes veces hasta que me convence. Paso muchas horas mirando, reflexionando y también asimilando resultados que en un primer momento había rechazado: entre lo desechado encuentro a veces la pieza clave que me abre un camino completamente nuevo. Acostumbro a usar una amplia gama de colores. Aplico el color no tanto como valor de representación sino para dar el peso adecuado a una forma, y por la carga emocional que conlleva. No me interesan procedimientos técnicos complicados ni materiales sofisticados. Lo que me atrae del dibujo es precisamente la parquedad del medio que facilita una realización muy directa e immediata. En esta austeridad de recursos reside la calidad que enfatiza la desnudez y sencillez de expresión que busco en mi obra.

El tema general, tanto en mis cuadros como en mis dibujos, son simples "cosas". Aparecen objetos de la vida cotidiana como muebles, vestidos, plantas, arquitecturas o montañas. También figuras como niñas, princesas o muñecos que parecen estar relacionadas con el imaginario infantil y el cuento. Todo este universo de "cosas" es retratado a través de un lenguaje formal simple y riguroso, trabajando de manera lúdica entre la abstracción y la imagen concreta. Dando también lugar a la poesia y la ironía, mi acercamiento a este imaginario aparentemente ingenuo o incluso estúpido es definidamente formalista. Buscando el límite de la representación, las cosas son despojadas al máximo de sus atributos y convertidas en "forma". La "forma" es el verdadero tema de mi obra: la ambigüedad entre la representación y la definición como signo o símbolo remite de lo visible a lo invisible, de lo que vemos a lo que es, de manera íntima y subjetiva.